martes, 5 de abril de 2016

Calcio y vitamina D en el embarazo [Salud bucal infantil]


Una de las mayores preocupaciones de las futuras mamás es cuidar lo que comen, para no perjudicar al bebé y para que este no tenga carencias. El médico te dará las pautas alimentarias a seguir y te indicará la necesidad de tomar algunos suplementos, como yodo y ácido fólico. Éstos dos son especialmente importantes tomarlos antes de la gestación, ya que no los obtenemos en suficiente cantidad de los alimentos.

El médico también te recomendará vigilar la ingesta de calcio, el mineral imprescindible para la formación y mantenimiento de la densidad ósea. Es necesario tanto para cuidar los huesos y dientes de la madre como para que se formen correctamente los del feto. Para absorber el calcio nuestro organismo necesita vitamina D, que es generada por nuestro cuerpo al exponerse al sol. Basta con una corta exposición de la cara o los brazos tres veces por semana para recibir lo que necesitamos. Pero hay zonas en las que es más difícil tener días soleados, y además es importante proteger la piel por el riesgo de cáncer. Por ello, contamos con alimentos suplementados con vitamina D es una buena solución que pueden incluirse fácilmente en cualquier dieta.

Los requerimientos de calcio durante el embarazo no cambian: siguen siendo entre 1000 y 1300 mg/día, ya que nuestro cuerpo no puede absorber una cantidad mayor. Es importante llegar a esas cifras porque se están formando los huesos y los dientes del bebé. En caso de que la madre no incluya suficiente calcio en su dieta, el bebé lo tomará de los propios huesos y dientes de la madre, pudiendo provocar la debilitación y la pérdida de densidad de los mismos. Además, el calcio también es fundamental en otras partes del organismo, como los músculos, el sistema nervioso y los vasos sanguíneos entre otros.

La OMS recomienda la suplementación de la dieta con calcio durante la gestación porque reduce el riesgo de hipertensión y preeclampsia, una enfermedad que afecta a entre el 2% y el 8% de las embarazadas y puede suponer un grave problema de salud tanto para la madre como para su hijo. Eso sí, advierten de que el calcio no debe tomarse junto a los suplementos de ácido fólico y hierro porque inhibe la absorción de este último.

La principal fuente de calcio es la leche y los productos lácteos, aunque encontramos este mineral en otros alimentos como los frutos secos, las legumbres, algunas verduras como el repollo, la soja y las acelgas, y las sardinas en lata (sobre todo si las comemos con espinas). Como en el caso de la vitamina D, es fácil encontrar alimentos suplementados con calcio. Consulta con tu ginecólogo si debes tomarlos y si necesitas algún suplemento adicional durante el embarazo y la lactancia.

Para mantener sanos tus huesos durante la gestación (y en cualquier momento de la vida), también es necesario hacer ejercicio con regularidad. Adáptalo a tu situación, pero no dejes de moverte.

Y para tus dientes, es tan importante como siempre mantener una adecuada higiene bucal y visitar al odontólogo antes de quedarte embarazada y durante, de forma preventiva y para revisar el estado de tu boca.