viernes, 22 de abril de 2016

Chupete: beneficios pero… ¿hasta cuándo? [Salud bucal infantil]


Los recién nacidos tienen un reflejo innato de succión que permite su alimentación y les tranquiliza. Por ello, ofrecerles el chupete al despertarse o cuando lloran hace que se relajen. Se ha demostrado que el uso del chupete es beneficioso en los primeros meses de vida, pero es importante saber cuándo deja de cumplir esta misión y empieza a producir problemas en el desarrollo craneofacial de los niños.

Estudios recientes relacionan su uso durante el sueño con disminución del riesgo de muerte súbita del lactante. Otros beneficios del chupete, bien estudiados y demostrados, están relacionados con su efecto analgésico y con el estímulo de la succión no nutritiva en niños prematuros y recién nacidos. (Lozano de la Torre MJ, y cols. Uso del chupete y lactancia materna An Pediatr (Barc). 2011; 74(4):271.e1—271.e5)

Los mayores efectos negativos relacionados con el uso del chupete los encontramos en el desarrollo craneofacial, ya que el chupete ejerce efectos perjudiciales sobre la correcta alineación de los dientes.

Cuando un niño se introduce la tetina de un chupete en la boca y lleva a cabo la succión, los dientes centrales inferiores se desvían progresivamente hacia dentro mientras que los centrales superiores tienden a separarse y a sobresalir hacia fuera. Con el tiempo y la permanencia del hábito de succión del chupete, los colmillos podrían chocar entre sí y los dientes no se cerrarán correctamente, dejando la mordida abierta. Además, las líneas superiores e inferiores pueden perder su paralelismo produciendo una desviación de la posición de la mandíbula y mordida cruzada.

Se estima que, para que las malformaciones sean apreciables, es necesario ejercer una presión más o menos constante durante seis horas diarias aproximadamente. El factor tiempo, junto con la energía que el pequeño aplique en la succión, marcarán la diferencia en este aspecto.

Estas malposiciones pueden ser pasajeras si el chupete desaparece antes de los tres años de edad. (Soxman JA. Non-nutritive sucking with a pacifier: pros and cons. Gen Dent 2007; 55(1) Jan-Feb: 59-62).

 

Unos consejos para realizar una adecuada elección y uso del chupete:

  • Para que el chupete sea seguro para nuestro hijo debe cumplir con las normas fijadas por AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación): debe estar hecho de material plástico, tener bordes redondeados, poseer una anilla o tirador que permita extraerlo de la boca, la tetina no puede ser superior a 3,3 cm y la base debe ser lo suficientemente grande para evitar que el niño pueda introducirse todo el chupete en la boca, con el consiguiente riesgo de asfixia.
  • Para evitar efectos adversos del uso del chupete se recomienda limitar su uso hasta el año de vida. Cuando se utiliza más allá de los doce meses de edad aumenta el riesgo de problemas dentales y de desarrollo del lenguaje, así como de accidentes.
  • Nunca se debe untar el chupete con sustancias azucaradas, ya que aumenta el riesgo de caries. Muchas caries del biberón provienen del mal uso del chupete, si se impregna en líquidos azucarados para calmar al bebé o niño antes de dormir.
  • Recuerda que también puedes transmitirle las bacterias que producen caries al bebé si chupas su chupete para "limpiarlo" antes de ponérselo.

 

Una vez que tomemos la decisión de retirarle a nuestro hijo el chupete, podemos usar algunos trucos:

  • Sea la interrupción brusca o paulatina, no se debe recurrir a castigos.
  • La estrategia de untar la tetina con sustancias de sabor desagradable (vinagre, pimienta, limón…) suele dar buen resultado.
  • Puedes inventar una historia en la que algún personaje de ficción se lleve el chupete a cambio de un regalo.
  • A veces, el chupete puede olvidarse en el lugar de vacaciones o perderse en la calle.
  • Cortar la tetina o pincharla para que la sensación de chuparla no sea placentera disuade a muchos pequeños.
  • La decisión ha de ser firme. Una vez que el niño abandone el chupete se acordará de él y volverá a pedirlo, pero hay que dejar que pase el "síndrome de abstinencia".