miércoles, 17 de agosto de 2016

Las muelas del juicio desaparecerán por causas evolutivas [Dentistas Santa Cruz de Tenerife]


De los 16 a los 26 años, las conocidas como muelas del juicio pueden erupcionar. Son los terceros molares y, con frecuencia, el maxilar no dispone de espacio suficiente para albergarlos, por lo que el dentista debe proceder a extraerlos para que no se produzca un apiñamiento de los dientes. Los especialistas creen que estas piezas dentales están en proceso de desaparición por causas evolutivas, ya que son un vestigio de nuestros antepasados que los necesitaban para triturar los alimentos crudos. La alimentación actual resta utilidad a las muelas del juicio que, además, suelen sufrir caries con mayor rapidez al situarse al final de la dentadura superior e inferior, lo que dificulta su higiene diaria. De esta forma, el Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife quiere insistir en la necesidad de limpiar estas piezas con especial cuidado, para evitar caries y otras infecciones.

Los adolescentes es importante que acudan al dentista si creen que estas piezas les están saliendo, para que el profesional pueda valorar la necesidad o no de extraer estas muelas que, en ocasiones, si no disponen de espacio necesario, erupcionan torcidas o quedan retenidas bajo el tejido gingival, lo que puede producir dolor e hinchazón en la zona.

Maxilares menos desarrollados

Nuestros antepasados, hace más de un millón de años, poseían maxilares muy desarrollados, por lo que podían albergar sin problema estos terceros molares. Con la evolución, los rasgos faciales del hombre han tendido a suavizarse, por lo que con frecuencia las muelas del juicio no encuentran espacio para desarrollarse.

Los síntomas de la erupción de estas piezas dentales son variopintos, ya que puede producirnos dolor e hinchazón, pero las molestias pueden extenderse al oído, la cabeza, el ojo, la mandíbula o la garganta. Es muy importante no recurrir a la automedicación para paliar los síntomas y acudir al dentista, para que nos recete el tratamiento adecuado y realice el seguimiento de nuestro caso, que incluirá la valoración de la necesidad de extraer o no las muelas del juicio.

Si ya nuestras muelas del juicio han erupcionado, y se encuentran sanas, tenemos que extremar la higiene de las mismas, y asegurarnos que el cepillado llega hasta estas últimas piezas.