lunes, 5 de septiembre de 2016

Malos hábitos en nuestra alimentación e higiene pueden derivar en la aparición de llagas bucales [Dentistas Santa Cruz de Tenerife]


Aparecen sin causa aparente y son muy molestas y dolorosas. Las aftas bucales pueden causarnos dificultades a la hora de masticar o, incluso, de hablar. Estas llagas pueden salir en los bordes interiores y en el paladar y, aunque según diferentes investigaciones,  tienen más incidencia en primavera y otoño, la relajación a la hora de mantener hábitos alimentarios y de higiene saludables durante nuestras vacaciones constituye un factor de riesgo para que surjan estas molestias.

El Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife recomienda seguir una dieta equilibrada y consumir alimentos, como fruta y vegetales verdes, que ayudan a nuestra boca, también durante nuestro periodo vacacional. Además, si las llagas duran más de quince días, es de suma importancia acudir al dentista, para que descarte cualquier otra patología de mayor gravedad.

Prevención

Las aftas bucales están provocadas por múltiples causas. Además de una infección viral, puede estar indicando también una reducción en las defensas ante una situación de mucho estrés o la existencia de otra enfermedad que afecta a otros órganos o zonas de nuestro cuerpo. Estas lesiones pueden causarlas también una ortodoncia, una prótesis, determinados medicamentos o un traumatismo dental.

Por otra parte, el reflujo gastrointestinal puede beneficiar la aparición de estas llagas tan molestas, de ahí la importancia de ingerir alimentos saludables que faciliten una adecuada digestión. Es también útil evitar alimentos muy salados, picantes o ácidos, sobre todo si ya han aparecido las molestas llagas, ya que provocarán mayor irritación y picor.

Cuidar nuestra higiene bucodental es de gran importancia, ya que evita que las bacterias se instalen en nuestra boca y puedan derivar en una infección y en la aparición de aftas. Asimismo, debemos cepillar nuestros dientes con cuidado y sin ejercer demasiada fuerza, ya un exceso de presión no supone una mayor limpieza pero sí puede dañar nuestras encías y el resto de mucosas existente en nuestra boca.