miércoles, 23 de mayo de 2018

No importa que sus dientes sean los temporales, los niños deben cepillarse al menos dos veces al día [Dentista en tu ciudad]


El cómo cuidamos nuestros dientes siendo adultos es un reflejo de los hábitos que aprendimos de niños.  Si tenemos una salud bucodental es porque a pocos años de edad aprendimos a darle el valor que corresponde a la higiene dental.

Por eso, "a los niños hay que inculcarle hábitos de higiene dental desde temprana edad, incluso cuando es un bebé y no han brotado los primeros dientes de leche, es importante realizar limpieza de la boca, al menos una vez al día", señala la dentista infantil en Murcia de la clínica Saludalia Dental.

Los padres son responsables de crear ese hábito y asistir en el proceso al menos hasta los 10 años del niño, cuando se supone que ya su rutina está consolidada y no necesita supervisión alguna, señalan especialistas en higiene bucodental infantil de la ciudad de Murcia.

No es una tarea fácil que deben desarrollar los padres. A los pequeños de la casa puede parecerle una rutina fastidiosa, sin ningún beneficio y que le quita tiempo para jugar o ver televisión.

Pero es necesaria. "Lo primero que deben tener los padres es paciencia y ser asertivos para hacer que el niño observe la higiene dental como algo obligatorio y fundamental para su salud, sin que lo rechace", señalan desde esta clínica infantil especializada de la ciudad de Murcia.

Y luego tienen que dar el ejemplo. "Que los hijos vean que varias veces al día se lavan los dientes y tienen una rutina particular para la higiene bucal es una imagen que perdurará si el niño la ve repetidamente, cada día. La imitación no tardará en llegar", señalan desde Saludalia Dental.

No importa que sus dientes sean los temporales, los niños deben cepillarse al menos dos veces al día: en la mañana, después del desayuno, y antes de ir a dormir. Y mientras comprenden que no deben tragar la crema –que puede usar a partir de los dos años-, tendrán que usar una pasta con una baja concentración de flúor.

Para conquistarlos a que hagan su rutina diaria, se puede probar con hacerla divertida, jamás un castigo. ¿Qué tal un juego en el que se combaten a los pequeños monstruos fabricantes de caries en los hermosos dientes? ¡Puede resultar! Sobre todo cuando están relajados y de buen humor.

Sin crear estrés, los padres pueden hablarle al niño de los beneficios de cepillarse con frecuencia los dientes, y lo negativo que puede resultar si no se hace. Visitar al dentista dos veces al año, desde temprana edad, lo ayudará además a perder el miedo tradicional al profesional.

El objetivo es hacer que todo el proceso sea positivo, agradable y que quiera repetir a diario porque le gusta, no porque sea obligatorio. Es bueno recordarle que al cuidar sus dientes, siempre tendrá una buena sonrisa.

Incluso comprar los artículos para la higiene bucal será con el niño y que escoja su propio cepillo de dientes, del color que prefiera, e igualmente con la pasta dental. Hay que recordar que debe cambiarlo cada tres o cuatro meses.

"El niño puede jugar con un juguete específico durante el cepillado y luego saber que después habrá una recompensa, que sería alguna actividad divertida y agradable que incluya a sus padres y hermanos. Sin amenazas, solo recompensas", señalan por otro lado diferentes especialistas de clínicas dentales en Murcia.